La Cuaresma nos ofrece una vez más la oportunidad de reflexionar sobre el corazón de la vida cristiana: la caridad. En efecto, este es un tiempo propicio para que, con la ayuda de la Palabra de Dios y de los Sacramentos, renovemos nuestro camino de fe, tanto personal como comunitario. Se trata de un itinerario marcado por la oración y el compartir, por el silencio y el ayuno, en espera de vivir la alegría pascual. Fuente: Catholic.net
Debo comenzar mencionando las siguientes palabras. Le doy gracias y alabo al Señor porque me sano de unas heridas y comezón intenso que se había originado hace unos díasen las...
Hermanitos quiero compartile la bendicion que he recibido, el día sábado mientras yo me encontraba en célula mi padre terrenal sufrió un accidente; el iba manejando una mototaxi bajaj (con...